UNA “PALOMERA” EN LONDRES: “FUE MUY ESPECIAL, LO VI ENCERRADA EN CASA DE MI NOVIO INGLÉS”
Desde hace casi seis años, Carla Ferrari, oriunda de Villa Ascasubi, reside en Londres, la capital de Inglaterra, y compartió sus vivencias del partido semifinal de ayer por el Mundial, con el triunfo argentino y el pasaporte a la final.
“Hay fan zone en varios puntos, para ver el partido, pero ayer apenas dos lugares, una discoteca que cerraron solo para argentinos y un teatro. Yo decidí quedarme en casa porque sabíamos que iba a ser un poco hostil la calle. La seguridad del país lo había decretado de alto riesgo, se esperaban conflictos. Traté de andar lo menos posible para prevenir. Lo vi con mi compañera de piso y un compañero de trabajo, ambos argentinos, pero lo vi en casa de mi novio, que es inglés. Nos dejó la casa para verlo ahí y él se fue con sus amigos a verlo a un bar. Hicimos base en su casa. Llegamos sin camisetas, cada uno la tenía en su mochila para prevenir pasar un mal momento. Desde que me he mudado, nunca he sentido ese resentimiento o resquemor hacia nosotros. Pero era una fecha y un partido especial y quiero mantener esa visión que tengo de ellos, sentía que andar con la camiseta argentina era una provocación”, relató a Radio Capilla.
“Aunque no parezca, tenemos muchas cosas en común. Lo viven con mucha pasión, estaban muy ilusionados, son buenos pero siempre sienten que les falta algo. Los otros partidos anduve siempre con la camiseta, tranquila, sin que nadie me molestara, hasta el que jugamos contra Suiza. Eran las dos de la mañana, ellos ya habían jugado contra Noruega, con alargue, y nos encontramos en la calle. Cuando íbamos al bar a ver el partido de Argentina, todavía estaban los ingleses. Y nosotros todavía teníamos que jugar. Ahí fue la primera vez que sentí que nos arengaban y nos decían de todo”, resumió, en la antesala de la clasificación argentina a semifinales, con Inglaterra ya esperando rival.


Sobre las repercusiones el día después de perder con Argentina, apuntó: “Hoy fue un día normal, poco comentario entre ellos por haber perdido. Están muy enojados con el técnico, sintieron que hizo cambios muy malos que los perjudicó. No están tan enojados con los jugadores, pero es todo muy reciente, más que nada es contra el director técnico. Se fueron a dormir tristes, enojados, pero hoy ya se levantaron a trabajar, ya pasó”.
“España era el rival de la final de la Eurocopa y tenían ilusión de enfrentarlos en la final”, agregó.
Sobre la relación de pareja, con novio inglés, señaló: “Soy de no decir nada, confío en mi equipo pero para adentro. Mi novio estaba muy confiado y decía que iban a ganar, muy ilusionado. El arreglo fue que yo me quedara en su casa con los amigos y él se iba a verlo con sus amigos y al volver nos saludábamos normal. Pero le dije de no hablarnos porque uno de los dos iba a estar triste. Hoy me decía que estaba bien la regla de no hablar sobre el partido. Pero todo está bien. Son muy apasionados por el fútbol, pero cuando ya pasó, ya pasó, dan vuelta la página enseguida”.


“La gente joven, acá, no tiene ni idea de la Guerra de Malvinas. Para mí, fue nuestra única guerra y por eso es tan significativa, para ellos es una guerra más de las que han tenido. No le resto importancia al conflicto bélico, pero para ellos fue uno más. Un 90 por ciento acá lo vivió como un partido de fútbol y nada más. Siempre hay alguien que dice algo sobre Malvinas pero porque saben que nos duele, pero no tienen ni idea de dónde están las Malvinas, lo hacen para molestar al oponente”, opinó sobre el escenario político-social siempre presente en un partido Argentina-Inglaterra.
“Yo me ponía en lugar de ellos. En Argentina, ¿qué bar cerraría para que solo vayan ingleses? Y si hubiera un inglés con camiseta por la calle, le gritarían de todo. Por eso decidí quedarme en casa tranquila. Hay mucha pica entre franceses e ingleses, te diría que el 90 por ciento en el Mundial de Qatar hinchaba por nosotros en esa final”, cerró.