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El veterano de Malvinas Edgardo Luis Osso, oriundo de Ordóñez y que desde 1984 reside en Hernando, dialogó con Radio Capilla sobre la presentación del libro “Malvinas… Mis Dos Vidas”, que se llevará a cabo el 7 de agosto a las 19.30 en el SUM de la cooperativa de Hernando.

“En 1982 tenía ilusión de abrazar a mi familia al bajar del buque cuando volví, algo que recién pude vivir el 7 de julio”, apuntó.

Sobre la escritura del libro, mencionó que se inició en 2005, cuando en el marco de un apoyo psicológico que estaba recibiendo necesitaba exteriorizar su historia. “Fue un consejo que seguí y llegué a 97 páginas A4”, apuntó.

A lo largo de su historia, recibió atención psicológica e incluso psiquiátrica en diferentes etapas de la posguerra y expresó sentirse muy contenido desde la editorial, como en su familia y en grupo de veteranos. “El libro narra mi historia personal, las vivencias en el pozo de zorro, los sentimientos vividos por la patria, por hacer el servicio militar en Sarmiento (Chubut), por haber formado parte del primer grupo que improvisó un mástil e izó la bandera argentina después de 130 años en las islas y jurar la bandera”, agregó.

Recordó haberse sorprendido cuando le dijeron el 2 de abril de 1982 que iban a Malvinas. “Lo viví muy intensamente. Estaba alistado con municiones de guerra pero no esperaba ir a Malvinas. Está toda la experiencia de sobrevivir a la guerra y luego a la posguerra, que es la parte más dura. Hoy tengo tres hijos y dos nietas”, amplió.

Formó parte del Regimiento de Infanteria 25 y mencionó a los veteranos locales Riorda, Brarda y Rodríguez, con quienes ha estado más en contacto. “Estuve en el tercer avión que aterrizó en Malvinas. En mi sección soportamos bombardeos y ataques navales, abastecíamos a tropas y municiones”, prosiguió.

También respondió respecto a haber temido por su vida: “En un ataque a un radar del cual estaba cerca, volé por los aires, me sentí muy aturdido. Dios quiso que no me fuera. No estábamos en condiciones de salir de las islas si no era por aire o el mar. Me fui resignando a morir, mi preocupación era mi familia”, añadió en su relato.

“Nadie tuvo en cuenta a los padres, lo que ellos vivieron”, apuntó sobre el sufrimiento de tener a un hijo en combate sin saber si volvería o no. “Y ni hablar de aquéllos que no volvieron”.

Finalmente, sobre el libro deslizó que es un gusto personal y familiar y que no tiene un fin económico. “Espero que esto ayude a otros a contar sus historias también, en este proceso de malvinizar”, cerró.